PRINCIPIOS IDEOLÓGICOS BÁSICOS

2. DEMOCRACIA INTEGRAL Y PARTICIPATIVA

La democracia es un proceso y es necesario sistemáticamente ir creando las condiciones para su concreción en las estructuras sociales, económicas y políticas. Si nos atenemos a su etimología, democracia proviene de las voces griegas demos = pueblo y cratos = poder. Poder o autoridad ejercidos por el pueblo. Toda autoridad es un mandatario regido por su mandante que es el pueblo.

La democracia no puede ser solo representativa, en el sentido de elegir por parte del pueblo, cada cierto tiempo quienes han de hacerse cargo del poder y su ejercicio. Siendo los proceso electorales, fundaméntalas, para asegurar la participación de la ciudadanía en el poder público, no constituyen el único elemento de una democracia que debe asegurar la responsable intervención de toda la ciudadanía en al poder del Estado central o local. Lo esencial de la democracia es la participación de la comunidad en los deberes y derechos y como consecuencia de ello en la dirección de la sociedad y el Estado. En otros términos, la participación de las personas en los asuntos colectivos que condicionan su propio destino, teniendo siempre presente que los legítimos intereses personales o grupales no están por encima del interés colectivo.

Hay quienes consideran que para que exista la democracia tiene que necesariamente darse la confrontación y desvirtúan el sentido legítimo de la participación ciudadana en la cosa pública, confundiéndola con la defensa a ultranza de sus intereses parciales o grupales. La participación política, para no desnaturalizarse, debe ser ejecutada exclusivamente en defensa del interés del todo social ya sea nacional o local, lo otro aun cuando sea legítimo es participación grupal o gremial. Se trata de la legítima intervención del ciudadano en la construcción ordenada y solidaria de la sociedad política. Los intereses gremiales o parciales no deben ser confundidos ni de buena ni de mala fe con lo político. Una organización de carácter político no puede estar sometida a intereses gremiales o sindícate así como viceversa las sociedades intermedias o gremios no podrían someterse a los objetivos o estrategias de una organización de participación política. Los partidos sometidos a intereses gremiales o a grupos de presión son la peor aberración, pues acabarán por privatizarlo al Estada como ha sucedido en el Ecuador. Obsérvese lo acontecido con los servidos públicos sometidos a sus respectivos gremios profesionales o aparatos sindicales.

Como una consecuencia y a la vez como una explicación dpi fenómeno de concentración del poder, la estructura y enfoque fundamental de la mayoría de los partidos políticos en el Ecuador es esencialmente centralista y bipolar. Los partidos políticos por arriba de sus proclamas, son en realidad de Quito o Guayaquil y funcionan por lo regular dentro del esquema costa sierra que tanto daño le ha hecho al Ecuador desde sus orígenes. Esto impide la real participación de las provincias y las regiones en la toma de decisiones políticas, que generalmente quedan en manos de una reducida élite política al servicio de quienes detenta el poder económico y que en la realidad de los hechos está ajena y alejada de los grandes problemas de la Nación. Poco a poco se ha ido perfeccionando en el país todo un aparato legal incluido el llamado “código de ética” destinado a someter a los diputados provinciales a tos mandatos de las cúpulas centrales de los partidos que se expresa en todas las instancias del Estado, generando una trama de control político antidemocrático.

Celosamente se aísla o se estigmatiza toda forma de liderazgo comunitario, provincial o regional y las denominadas “élites” proclaman sin ningún escrúpulo la necesidad de controlar desde arriba todo intento de participación que no guarde estricta concordancia inclusive con las pretensiones o proyectos personales o familiares de la dirigencia nacional. A nivel de provincias o regiones se prefiere tener lugartenientes o sucursales de propaganda que oficien de intermediarios, con la clientela electoral generada en base al reparto del botín burocrático y de las instancias de control y financiamiento del Estado o de las empresas de servicio público sometidas casi en su totalidad a la pesada coyunda del botín electoral y el aparato sindical.

Esta situación es indispensable superar a través de una nueva estructura del poder y del espacio nacional, comenzando por los canales básicos de expresión política de la voluntad y participación ciudadana en la cosa pública QUE SON LOS PARTIDOS O MOVIMIENTOS POLÍTICOS. En una democracia debe estar claro el verdadero rol de los partidos o movimientos o cualquiera sea la denominación que adopten los actores políticos, que es la de servir de canales de expresión de la voluntad ciudadana hacia la toma de decisiones electorales o plebiscitarias. Los partidos o movimientos no gobiernan ni cogobiernan, el mandato público asumido luego de la contienda electoral debe ser ejercido en función del todo nacional o local. Los actores políticos difunden principios, forman políticamente a la ciudadanía, canalizan opiniones, programas y críticas y preparan nuevos procesos electorales o plebiscitarios

El país requiere con urgencia una reforma política que elimine el discrimen y el privilegio entre los actores políticos. En lugar de asignarles recursos a los partidos, deberla de cubrirse costos para que convocado un proceso electoral, los candidatos inscritos, difundan equitativamente sus postulados y propuestas en todos los medios de comunicación, que dedicarían un 25% de sus espacios a este propósito. El Tribunal Electoral debe ser parte de la Función de Control del Estado y debe estar integrado por magistrados no dependientes de los partidos políticos que entre sus tareas tengan la de supervisar la democracia interna de todos los actores políticos, por medio de padrones de afiliados entregados por el Tribunal.

Para que subsista la democracia y se institucionalice el sistema democrático inclusive sus procedimientos formales, es necesario que disminuyan las diferencias entre la gente que participa; que haya oportunidades reales para nivelar estas diferencias y que todos los ciudadanos puedan vivir con dignidad. La democracia política es inseparable de la democracia económica, por ello es esencial en una democracia disminuir la enorme brecha entre pobres y ricos. Si la democracia solo es buena para unos cuantos cientos de familias que viven en la opulencia, a costa de una mayoría empobrecida, el sistema simplemente no funciona.